Sinopsis

EL HECHICERO DE LA MONTAÑA DE FUEGO
Título original: The Warlock of Firetop Mountain.
© Steve Jackson e Ian Livingstone del texto. Russ Nicholson de las ilustraciones. Cubierta ilustrada por Martin McKenna.
Primera edición publicada por Puffin Books, Penguin Books Ltd. Gran Bretaña, 1982.
Publicado en España por Timun Mas, 2003.
Traducción de Mª. Pilar Martínez Caviró.
Páginas: 181
Secciones: 400
Ilustraciones de doble hoja: 0
Ilustraciones de una hoja:
34
Ilustraciones pequeñas: 57
Combates: 39
Enemigos distintos: 33
Dificultad: Media
Muertes automáticas: 4
   La Montaña de Fuego, rodeada de una extraña aureola de misterio, siempre ha atraído a multitud de aventureros ávidos de riquezas. Sin embargo, son pocos los que tras adentrarse en las fantasmagóricas cavernas que dan acceso a la misma han vuelto para revelar sus secretos. Custodiada por multitud de criaturas viles y peligrosos monstruos, esbirros de un hechicero del que nadie puede aportar datos con seguridad, la montaña se alza amenazadora frente a ti; un aventurero más que no se arredra ante los escarpados picos que protegen la lúgubre entrada.

   La escasa información que logras recabar en el pueblo más cercano al siniestro lugar, rumores en gran parte, hablan de oscuros pasajes, un intrincado laberinto e incluso un misterioso río subterráneo que deberás vadear si quieres adentrarte en las profundidades de estas grutas.

   Una cosa es cierta: parece ser que aquello que buscas se haya en un cofre bajo llave en lo más recóndito de la montaña. Y no será precisamente fácil encontrar las llaves que te permitan volver con tu recompensa.

   Tuya es la decisión de traspasar las temibles cavernas, arriesgándote a caer ante los siervos dominados por las negras artes del hechicero, o dar vuelta atrás y desandar el camino al pueblo como tantos otros.

Enemigos
   Entre paréntesis figura en primer lugar la puntuación de DESTREZA EN EL COMBATE, y en el segundo la RESISTENCIA, así: (D/R)

  • Bárbaro (7/6)
  • Ratas gigantes (5/4, 6/3, 5/5)
  • Ogro (8/10)
  • Gremlin alado (5/7)
  • Trasgos (5/5, 5/6)
  • Enanos (7/4, 6/6, 7/5, 7/5)
  • Orco (6/4)
  • Hechicero (11/18)
  • Tumulario (9/6)
  • Araña gigante (7/8)
  • Cocodrilo (7/6)
  • Esqueletos (7/5, 6/5, 6/6, 5/6, 5/5)
  • Mano (6/4)
  • Gusano de arena gigante (7/7)
  • Orcos (5/4, 5/5)
  • Pirañas (5/5)
  • Dragón (10/12)
  • Minotauro (9/9)
  • Gigante (8/9)
  • Hombres de las cavernas (7/6, 6/4)
  • Hombre-Rata (8/5)
  • Murciélagos gigantes (6/6)
  • Necrófago (8/7)
  • Zombis (7/6, 6/6, 6/6, 6/5)
  • Serpiente (5/2)
  • Cíclope de hierro (10/10)
  • Perro (7/6)
  • Orcos (6/4, 5/3, 6/4, 5/2, 4/4)
  • Orco (6/5)
  • Jefe Orco y Servidor (7/6, 5/3)
  • Troll (8/8)
  • Monstruos errantes del laberinto (5/3, 6/3, 6/4, 5/4, 6/5, 8/4)
  • Vampiro (10/10)
Comentario
   Nos encontramos ante el casi legendario título que dio origen a la fructífera colección Fighting-Fantasy. Sus creadores, los inefables Jackson y Livingstone, sentaron en su primer trabajo las bases de la serie, en un libro-juego cuyo principal valor reside justamente en ser el primero de otras muchas entregas que lo superarían sobradamente.

   La historia, poco desarrollada y apoyándose en el sempiterno aventurero, nos sumerge en la escasamente original búsqueda del arquetípico tesoro. La mayor dificultad con la que nos encontraremos radica en encontrar las llaves necesarias para el cofre final, ya que los enemigos que asaltarán nuestro camino (muchos, eso sí) no son especialmente duros, y los que poseen una destreza superior suelen poder sortearse con los objetos apropiados.

   Completan el recorrido un laberinto que sobraba totalmente, por restar dinamismo a la aventura, y un enemigo final decepcionante, por lo fácil, al que puede llegar a derrotarse sin tan siquiera luchar contra él. Las decisiones no están demasiado elaboradas, dependiendo en muchas ocasiones en tomar una dirección u otra, lo que no es óbice para que sea más que recomendable la realización de un mapa detallado, o acabaremos irremisiblemente sin las ansiadas llaves en nuestros bolsillos.

   Sin embargo, a El Hechicero de la Montaña de Fuego no se le puede negar el mérito de introducirnos en la nueva concepción de libro-juego que supuso la serie Lucha-Ficción, a través de una aventura que no llega a resultar frustrante, quizá debido a la abundancia de situaciones favorables al jugador (descansos habituales, restitución frecuente de la suerte, práctica ausencia de muertes automáticas, etc.), todo ello amenizado por unas ilustraciones ciertamente notables.